Almax Spa, Maniquíes que nos Espían mientras compramos

Hace un par de meses ya, os hablamos de Eye Tracking, una tecnología de uso relativamente reciente que consiste en la colocación de unas gafas al consumidor, las cuáles recogen de forma minuciosa todo el recorrido visual que el cliente realiza desde que entra en la tienda hasta que finaliza su compra o visita.

Obviamente la viabilidad de uso de un sistema tan intrusivo como el hecho de imponer al cliente un objeto extraño mientras realiza su compra diaria, coloca este sistema como poco práctico en el día a día de clientes y tiendas. ¿Quién colocaría las gafas?, ¿qué ofreceremos a los clientes para qué compren con nuestras gafas puestas?, ¿hasta qué punto se verían condicionados siendo conocedores del experimento en el que participan? Incluso un control de pérdidas y robos de dichas gafas, que baratas y sobre todo al principio, seguro que no lo son.

Google GlassSi más adelante google implanta sus gafas interactivas, Google Glass; es posible que mediante apps que ofrezcan descuentos y promociones, la gente se animara a descargar estas aplicaciones para que su experiencia de compra fuese empleada como experimento. Porque no nos engañemos, nadie va a dejar que sepan lo que come, viste y calza por nada a cambio. Y en este sentido, estoy seguro que las compañías que se plantean el Eye Tracking como método de escucha e investigación, son conscientes que algo tendrán que dar a cambio por muy evolucionado que esté el sistema. De otro modo, la intrusividad sin permisos por medio del portador, en la vida privada de los mismos empezaría a ser preocupante.

Con este panorama futuro, poco han tardado algunas empresas en ir un poco más allá, y pensar en sistemas de vigilancia y escucha menos intrusivos. No con la privacidad del comprador, sino con la forma en que recogen los datos. Así, todos sabemos que las cámaras forman parte de nuestras compras, somos vigilados, lo sabemos y consentimos. Amparándonos en la defensa de nuestra seguridad, permitimos que millones de cámaras nos vigilen noche y día, mientras compramos, mientras ponemos gasolina, o mientras paseamos por el centro de nuestra ciudad.

Y por aquí, han buscado la solución de vigilancia de nuestros ámbitos de compra los italianos de la empresa Almax Spa.

Maniquis de diseño del italiano Almax SpaAlmax Spa es una empresa de creación de maniquíes de gran diseño y muy sofisticados. Pero el producto que está haciendo se hable de ellos en foros internacionales, y llegue hasta un blog de tecnología como el nuestro, son sus maniquíes biónicos, equipados con la tecnología “Eye See”, la cuál permite observar los comportamientos de los clientes a través de cámaras de vídeo integradas en las retinas artificiales de los ojos de los muñecos. Dicha tecnología cuenta un software de reconocimiento facial. Genera registros tan variopintos e interesantes, como raza, edad, sexo, etc.

A diferencia de las habituales “cámaras de seguridad” en los centros comerciales, estas micro cámaras se hayan mucho más cerca de los compradores, e incluso pueden reconocer movimientos de ojos, observando hacia qué zona dirigen su atención al acercarse al muñeco.

Los chicos de Almax, quieren ir más allá, y se rumorea que el siguiente paso sería la implantación de reconocimientos de voz y escucha oral.

Maniquí New Eyee Almax SpaLa idea, o mejor dicho la excusa, es registrar información de sus clientes para personalizar la oferta.

Cada muñequito de la empresa Italiana, tiene un coste superior a los 5.000$, y desde diciembre del año pasado pueden ser adquiridos en USA y Europa.

Desde luego, con esta experiencia de compra, cada día que pasa nos acercamos un poco más a las películas de ciencia ficción, tales como Yo, Robot; Minority Report, etc.

Y aunque desde un punto de vista “marketiniano”, todas estas innovaciones puedan resultar atrayentes y sofisticadas, permitiendo crear estadísticas que realmente favorezcan la experiencia de compra del consumidor… ¿hasta qué punto estamos dejando de lado la privacidad del mismo? ¿es legal conocer detalles tan íntimos, como llegar a conocer que un cliente anónimo tiene una enfermedad según las compras que realiza en la farmacia? Si nos ponemos a pensar, todo lo que podemos averiguar a tenor de la compra diaria de una persona, da un poco de miedo… ¿y a usted? ¿Le importaría ser observado de cerca en sus compras día a día, o por el contrario piensa que habría que empezar a regular una ley de privacidad pública?

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